
Nuestros principios rectores son más que simples palabras: constituyen la base de nuestra cultura empresarial y determinan nuestra forma de pensar, decidir y actuar cada día.
En Altium Packaging, nuestros principios rectores son más que simples palabras: constituyen los cimientos de nuestra cultura empresarial y determinan nuestra forma de pensar, decidir y actuar cada día. Uno de estos principios, en particular, ocupa un lugar central en nuestra forma de trabajar: ser emprendedores disciplinados.
Esto significa que todos los miembros de la empresa deben pensar como si fueran propietarios de Altium y tomar decisiones basándose en el buen juicio y en un razonamiento crítico y económico, con el fin de alcanzar los objetivos de nuestra empresa, nuestros clientes y nuestro equipo.
Pero, ¿qué significa eso en la práctica y por qué es importante? Y, lo que es más importante, ¿qué supone para los clientes tener una mentalidad de propietario?
¿Qué significa ser un emprendedor disciplinado?
Aunque muchos no consideran que un trabajo en una empresa y el emprendimiento sean similares, pensar como un empresario tiene sus ventajas, incluso en el mundo empresarial. Me refiero a cosas como tomar la iniciativa y buscar oportunidades para mejorar tus propios procesos de trabajo, el compromiso de tu equipo o incluso algo que observes en otros departamentos.
Una mentalidad de responsabilidad como esta implica que los empleados no se limitan a realizar tareas, sino que asumen la responsabilidad de los resultados, introducen los cambios necesarios y buscan oportunidades de mejora.
Los emprendedores disciplinados se plantean preguntas como:
- ¿Es esta la mejor manera de hacerlo?
- ¿Cómo afecta esto al cliente?
- ¿Qué haría de otra manera si fuera el dueño de este negocio?
Esta forma de pensar no es solo una cuestión cultural, sino que da lugar a empleados más productivos y es cuantificable. De hecho, según el metaanálisis sobre el compromiso de los empleados realizado por Gallup en 2024, las organizaciones con empleados muy comprometidos registran un aumento del 14 % en la productividad y del 23 % en la rentabilidad.
¿En qué beneficia esto a los clientes?
La mentalidad de responsabilidad se refleja en las interacciones con los clientes, en las decisiones y en los productos que se ofrecen. Cuando los empleados asumen su responsabilidad:
- Asume la responsabilidad y resuelve los problemas con rapidez.
- Crea procesos más sólidos, reduce los errores y consigue resultados más uniformes.
- Ofrezca soluciones que generen un valor real a largo plazo, no solo soluciones provisionales a corto plazo.
- Genera una confianza que los clientes puedan percibir.
Crear una cultura en la que las personas se sientan responsables y empoderadas no solo es una muestra de buen liderazgo y beneficia a la satisfacción de los empleados, sino que es una decisión empresarial fundamental que conduce a una mayor productividad, a clientes satisfechos y a un aumento de los ingresos.
La implicación activa
La creación de una cultura de responsabilidad no surge por casualidad, sino que requiere un enfoque meditado y deliberado que dé prioridad a esta cultura.
En Altium Packaging, nuestro lema «Emprendedores disciplinados» es la forma en que extendemos estos valores por toda la organización, garantizando que, independientemente del punto de contacto que tengan con nosotros, los clientes experimenten el mismo compromiso con el rendimiento y la colaboración.
Para fomentar esta mentalidad entre los miembros de nuestro equipo, recientemente hemos puesto en marcha una iniciativa llamada OWN: Own What’s Next, que les anima a poner en práctica nuestro principio rector «Sé un emprendedor disciplinado». A partir de ahí, les pedimos que compartan sus historias y ayuden a los demás a apreciar el valor de esta forma de pensar.
Esto genera una plantilla más satisfecha y, en última instancia, se traduce en mejores resultados para los clientes. Porque cuando cada empleado actúa como si fuera el dueño, los clientes no solo cuentan con un proveedor, sino con un socio comprometido con su éxito.
La creación de una cultura de responsabilidad no surge por casualidad, sino que requiere un enfoque meditado y deliberado que dé prioridad a esta cultura.
