Los envases sostenibles están diseñados para reducir el impacto medioambiental sin dejar de proteger el producto y cumplir su función a lo largo de todo el proceso de fabricación, distribución y uso. Dependiendo de la aplicación, esto puede implicar reducir el uso de materiales, incorporar contenido reciclado, mejorar la reciclabilidad y tener en cuenta la eficiencia en el transporte y la fabricación.
